AZKENA ROCK FESTIVAL 2005
Vitoria (Alava). 1, 2 y 3 septiembre 2005
Texto: Iván Labarta. Fotos: Turbopaco

Terminaba la crónica de la anterior edición de Azkena Rock Festival asegurando que muy probablemente alguno de los artistas elegidos para 2005 nos obligaría a emprender nuevamente la ruta a Vitoria y así fue, en mi caso Social Distortion. Es cierto que otros muchos nombres brillaban en el cartel pero ninguno de la forma en que lo hacía la banda de Mike Ness, como también es cierto que Azkena Rock Festival se ha consolidado en su cuarta edición como la oferta genuinamente rocanrolera del panorama musical español.

De nuevo el formato del festival era el de tres días de conciertos, con uno primero a modo de fiesta de bienvenida y otros dos de conciertos principales. Por circunstancias personales en esta ocasión sólo asistí el día 2 por lo que apenas puedo dar unas pinceladas sobre lo que sucedió el día previo y el posterior, basadas en los comentarios y valoraciones de gente que sí estuvo. La fiesta del día 1 estaba a cargo de dos bandas nacionales, Los Deltonos y The Soulbreaker Co., y dos foráneas, los americanos The Steepwater Band y una banda sorpresa que se desveló el día anterior a su actuación, Wilco, que de esta forma pasaban a tocar dos días ya que hacía tiempo que habían sido anunciados formando parte del cartel del día 1. Se decía -aunque creo que en ningún sitio estaba escrito- que esta aparición sorpresa iba a estar centrada en temas alternativos y versiones pero no fue así. Como cierre de la noche hubo una jam session en la que tomaron parte músicos de las formaciones anteriores, exceptuando a Wilco e incluyendo a Patterson Hood y Jason Isbell, guitarristas de Drive-By Truckers, que no llegó a alargarse por la fría respuesta de los asistentes y en la que sonaron desde Mountain hasta Alice Cooper.

Tras el aperitivo, el día siguiente la multitud congregada ansiaba disfrutar de alguno de los cabezas de cartel. Creo que el público de este año era más variopinto que en ninguna edición previa, fruto de la amplitud del abanico del cartel, y por ello según con quien hables te dirá que para él el mejor fue este o aquél, casi siempre coincidiendo con sus gustos. Abrieron los locales Split 77, a quienes bajo un sol de justicia siguieron los Towers Of London en una hora totalmente intempestiva para su enérgica entrega de glam-punk. A medida que las horas, el calor, y las bandas supuestamente "menores" pasaban, el público iba acudiendo para ver a al primer reclamo del día, Drive-By Truckers. Tampoco el momento ni el lugar eran los más adecuados para su puesta en escena pero en absoluto defraudaron a quienes siguieron su primera actuación por estas tierras, basada en sus últimos trabajos Decoration Day y Dirty South, y coronada por el sublime Marry Me. Tras ellos otros de los que había ganadas de ver, Gov'T Mule, que ofrecieron un show de sonido poderoso y denso pero con algunas deficiencias de calidad -un volumen muy bajo- que lo deslucían; de nuevo cubrieron las expectativas de sus fieles seguidores. La noche se iba encaramando hacia sus momentos álgidos y con la oscuridad llegaron Wilco, de quienes no dudo de su calidad artística e interpretativa, pero que me resultaron más bien monótonos y anodinos. Si hubo alguien que no encajaba en el conjunto del cartel del día 1 fueron ellos, aunque seguramente quien fuera a verles a ellos te diga lo contrario, sana divergencia de opiniones. Afortunadamente su actuación se me pasó volando y la ansiedad por ver a Social Distortion, o lo que queda de ellos, crecía. Por una serie de más o menos desafortunadas circunstancias actualmente no son más que Mike Ness con una banda de apoyo en la que milita Charlie Quintana, que durante un tiempo acompañó a los Ju-Ju Hounds de Izzy Stradlin', pero de lo que no cabe duda es de que son una banda compacta que ataca los temas de Ness sin compasión. Arrancaron con el primer corte de su último trabajo, el efectivo Reach For The Sky, tras él se sucedió algún otro tema de reciente factura junto a clásicos como Don't Drag Me Down, Prison Bound, Mommy's Little Monster, Sick Boy, Story Of My Life, y las versiones de Under My Thumb o Ring Of Fire. Pero si algo debe destacarse es lo que precisamente no tocaron que, como mínimo, fueron Bad Luck y Cold Feelings, temas arrebatados por Gillan y los suyos que presionaban para que su actuación comenzase lo más pronto posible, de forma que la hora y veinte minutos prevista para Social Distortion se vio reducida a una hora escasita. La anécdota de la actuación fue el momento en que un chavalín se subió al escenario, donde Mike Ness con un muy aceptable castellano le hizo algunas preguntas -pudimos saber que su edad era diez años- y fue presentado como la nueva generación. Creo que todo el mundo se quedó a medias, con ganas de más, que tuvieron que ser saciadas -no en todos los casos- por la colección de himnos de Deep Purple, que hicieron un correcto show -aunque lejano de los de sus días de gloria- y que comenzó con un potente Fireball, al que siguieron los obligados Strange Kind Of Woman, Speed King, Highway Star, Perfect Strangers y Smoke On The Water entre otros, este último con duelo de guitarras entre Steve Morse y Warren Haynes de Gov'T Mule, que fue invitado a participar en el tema. El cierre de la noche estuvo a cargo de los Dwarves que estuvieron acompañados por Nick Olivieri (ex-Kyuss, ex-Queens Of The Stone Age), y que pusieron patas arriba el escenario a base de punk-rock a piñón fijo sin descanso, gentileza de la guitarra de HeWhoCanNotBeNamed, quien de no ser por la máscara que ocultaba su rostro hubiera actuado completamente desnudo.

El día 2 resultó una coctelera de sonidos que iban desde el folk de actitud punk de The Pogues hasta el metal cósmico de Monster Magnet, pasando por el disco-rock de Electric Six, el punk californiano de Bad Religion, la vanguardia de Television o el stoner de Queens Of The Stone Age. Junto a ellos los vascos Hash, Brant Bjork & The Bros, Beasts Of Bourbon -de los más aclamados del día- y Juliette & The Licks, la aventura punk de la actriz Juliette Lewis... variedad suficiente como para que los preferidos de cada uno consiguieran saciarle su apetito musical y para que la clasificación final de ganadores de la noche no tuviera un consenso suficientemente amplio, aunque sí es generalizado el comentario de que Monster Magnet hicieron una auténtica exhibición de hard rock y metal y Bad Religion lograron que se desgañitara el público a base de corear sus himnos... Estoy seguro de que mis preferidos también fueron los mejores ¿o no?.


REINCIDENTES
Villarreal. Plaça Del Llaurador. 09 septiembre 2005
Texto y fotos: Juan E. Tur

Hacía tiempo que no tenía una sensación de nerviosismo como la que viví la tarde noche del viernes 9 mientras esperaba con ansiedad la actuación de Reincidentes en Villarreal. Quizás me sucediera algo similar cuando faltaba poco para ver a Barricada por primera vez en su gira presentando Bésame, aunque he de reconocer que esta vez era diferente, porque a pesar de que ambos grupos me gustaran en mi pubertad, Reincidentes conectaron más conmigo. Sus letras y su alto contenido político -con el que no siempre, aunque sí en la mayoría de los casos, coincidí- y su música, progresivamente más rockera a medida que aumentaba su discografía, marcaron el lado más contestatario de mi discografía. Por eso, ir a ver a Reincidentes en vivo por primera vez desde que me despedía de sus shows en la gira El Poder Para Los Soviets era como viajar al reencuentro con una parte de mi pasado.

El viaje empezó ya durante la semana, repescando sus viejos CDs y volviendo a sentir como hervía mi sangre hasta el punto de estar cerca de provocarme algún que otro problema en el trabajo; siguió en el viaje propiamente a Villarreal (a cuyo ayuntamiento hay que felicitar por organizar este concierto de modo gratuito) desde Valencia, con el carácter épico que conlleva la partida a cualquier show; y, finalmente, con el encuentro poco antes del mismo con unos amigos a los que no veía desde los tiempos del instituto, lo que acabó de poner todo a favor para que los Reincidentes remataran la faena. Y a eso salieron los andaluces con puntualidad absoluta y arremetiendo con la primera concatenación de clásicos del punk rock estatal.

Un Día Más, Grana Y Oro, Resistencia, Dime… los himnos empezaban ya a caer uno tras otro, aunque sufriendo lo que se ha venido a denominar como "los problemas técnicos habituales." No obstante, estos problemas se fueron arreglando progresivamente a medida que junto a los viejos temas entraban otros más nuevos como El Comercio Del Dolor -que junto a Dios Salve A McFarland y Rock & Roll en los bises fue lo único que sonó de su último trabajo-, Latinoamérica o ¡Ay Dolores! -sí, este para mí ya es de los "nuevos"- que sentí muy bien recibidos por la parroquia más juvenil, por lo que si la banda a penas se descuida disfrutará con salud todavía una buena temporada.

Sin embargo, cabe señalar que algo no ha cambiado desde la última vez que les vi y es la imprecisión. No es sólo ya el imperdonable problema de sonido inicial que raras veces vemos sufrir a una banda guiri -y más si se ha dispuesto de horas y horas para probar- sino el hecho de que los temas no terminan de sonar bien. Está claro que Fernando no puede cantar como hace años, pero lo que no puede ser es que después de tocar las mismas canciones cientos de veces, la base rítmica no sirva de eso, de base, con el consecuente desbarajuste rítmico que tardan unos cuantos riffs en solucionar cada vez que se produce. Y eso, para una banda de la trayectoria de Reincidentes, no es justificable. Si queremos que se reconozca lo importantes que han sido y son para el rock de este país, los primeros que han de ganarse el respeto unánime de todos son ellos mismos con sus actuaciones.

Eso sí, pese a ello, el repertorio de temas con el que cuentan es tan impresionante, que es muy difícil perder. Así Cucaracha Blanca, Nazis Nunca Más, Jornaleros Andaluces, Cartas Desde El Asilo o La Rabia (vaya retahíla de temazos) nos hicieron corear con los brazos al viento, levantar nuestras cervezas y desahogar nuestra ira por unos instantes, intentando olvidar que todo ello significaba la cercanía cada vez mayor del final. Y como no podía ser de otra manera Jartos De Aguantar, un tema que de tanto haberlo oído crees que nunca te podrá ya emocionar, volvió a hacernos sonreír y ponernos los pelos de punta al tiempo que forzábamos un poco más la garganta para entonar un último himno con Reincidentes. Las postreras estrofas de Cogidos Por Los Güevos sirvieron de epílogo al concierto, dejándonos con un buen sabor de boca, pero también con la sensación de que, si Reincidentes pusieran un poco más de su parte, podrían aplastar. Esperemos que, de cara a su inminente vigésimo aniversario, sea así. Es necesario.